martes, 24 de mayo de 2011

Sol de Monterrey (Mi libro de segundo Lecturas)

Un poema que seguramente los niños de Nuevo León repasaban casi de manera obligada.


Este poema habla obviamente del sol, pero al ver el título podemos entender que el autor recordaba su infancia en la ciudad de Monterrey, N.L. y que era la forma en cómo él lo vivió.



Alfonso Reyes (1889-1959), escritor y diplomático regiomontano, lo escribió en el año de 1932 en la ciudad de Río de Janeiro, cuando era el embajador de México en Brasil. El famoso escritor argentino Jorge Luis Borges lo consideraba "el mejor prosista de habla hispana de todos los tiempos".

Aqui está el poema completo:

SOL DE MONTERREY
 

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.

Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el niño andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
Toda la casa, de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.-
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.

Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía,
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
-¡Ya llevas sol para rato!-
Es tesoro – y no se acaba:
no se acaba – y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
Que ya tanto sol me cansa.-
Yo no conocí en mi infancia
Sombra, sino resolana.





Y aqui la interpretación/declamación a cargo del trovador Fernando Delgadillo, ya que es uno de sus poemas preferidos.



5 comentarios:

  1. ESTE TEXTO LO PASE A LEER AL FRENTE DEL SALON PORQUE HUBO UNA VISITA DEL SUPERVISOR DE ZONA Y YO ERA EL QUE LEÍA MEJOR EN MI GRUPO.
    DESDE ENTONCES NO ME OLVIDE DEL SOL DE MONTERREY

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  2. Pero claro que lo recuerdo, a los que somos de Monterrey la debemos recordar

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  3. Yo no conocí en mi infancia sombra sino resolana!
    ah cómo quiero a Monterrancho, Montecharco, Montenarco!

    saludos

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